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ARQUEOLOGÍA DE LA GUERRA: LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS (GdlXXXa) EN TANTO QUE PARADIGMA POLÍTICO EN LAS OBRAS DE HARDT Y NEGRI. - Análisis de la Guerra de los XXX años: fundamento histórico de un paradigma.

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1.-        Análisis de la Guerra de los XXX años: fundamento histórico de un paradigma.

La GdlXXXa fue un conflicto de origen alemán, pero si se tiene presente la cantidad de países que estuvieron involucrados y las circunstancias de guerra en que se encontraron esos países, el nombre y el alcance del mismo pareciera denotar más bien un período culminante del estado de guerra en que estuvo sumergida toda Europa no sólo entre los años 1618 y 1648, sino un período más largo que abarcó, al menos, desde el inicio de la reforma protestante hasta la guerra de sucesión española. HyN se refieren a la GdlXXXa como un estado de guerra que significó el paso simbólico de la Edad Media a la Modernidad (M, 25, I, 83).

Generalmente se reconoce que un hecho en especial fue el detonante de la citada guerra, a saber, la denominada segunda defenestración de Praga (M, 24)[8]. Este acto ha tenido una relevante significación para HyN debido a que ambos autores consideraron que el ataque que sufrió Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 y el estado de guerra contra el terrorismo subsiguiente tienen una gran similitud debido a que el acto ocurrido en fecha reciente ha sido considerado por estos autores como el puente simbólico que ha marcado el paso de la modernidad a la postmodernidad (Ibíd.:25)[9]. Ahora bien, qué fue la GdlXXXa, cómo se desarrolló, en qué concluyó y qué otras similitudes pudieron haber encontrado estos autores para intentar desocultar las fuentes de lo que ellos han tratado de denominar como el actual estado de guerra global y el proceso de constitución de lo que han dado en denominar Imperio.

Con esta orientación podemos comenzar afirmando que la GdlXXXa fue en principio un conflicto religioso por la sucesión imperial en el seno del imperio de los Habsburgo austríacos, especialmente en lo que se denominó el Sacro Imperio Romano Germánico[10], y terminó convirtiéndose en una lucha por la hegemonía en Europa. Este conflicto para Schiller fue una guerra interna en los territorios alemanes donde participaron terceros Estados que a su vez estaban en guerra contra otras monarquías (1853/1998:06). Para Foucault, fue un levantamiento europeo contra el intento de implantar un orden imperial (2008:79). Para otros autores fue una guerra entre las principales monarquías europeas que tuvieron como teatro de operaciones principal los territorios germánicos[11]. Para Parker (2004:18) la GdlXXXa fue una guerra civil europea. En Multitud, HyN coinciden con la afirmación dada por este último autor (M, 23-24 y Negri, 2004:68) y utilizan la expresión “guerra civil” ya no en una escala europea sino global para dar una imagen de la actual naturaleza de la guerra[12].

Todas estas conceptualizaciones de la GdlXXXa dan a entrever que existieron una serie de conflictos interconectados de tal manera que se puede usar la expresión red de conflictos, es decir, un rizoma de guerras, debido a que estas guerras no mantuvieron una estructura jerarquizada o arborescente en relación con las guerras en que estaban, en principio, empeñados los actores. Este rizoma, en la medida en que fue extendiéndose el conflicto en tiempo y espacio, generó una forma de consenso que culminaría en el denominado tratado de Paz de Westfalia.

El concepto de rizoma fue desarrollado por Deleuze y Guattari (DyG) y utilizado por HyN (I, 278) para construir su propuesta política. DyG expresaron que un rizoma es “un sistema a-centrado, no jerárquico y no significante,…, sin memoria organizadora o autómata central, definido únicamente por la circulación de estados” (2008:26)[13].

Para entender la “circulación de estados” que nos lleva a usar la expresión “rizoma de guerras” hay que tener presente que cuando se hace referencia a la expresión “estados” se denota el estado donde, aún existiendo antagonismos, se pueden presentar o no combates; y cuando se hace uso de la expresión circulación de estados se hace mención de la forma en que fueron variando los antagonismos. El citado conflicto alemán es un ejemplo, como veremos, de cómo se produce una estructura de rizoma de guerras. A tal efecto, habría que tener en cuenta lo siguiente: la naturaleza de la guerra, es decir, qué era lo inmanente en el rizoma de guerras, en otras palabras, qué era lo que estaba presente en todos los conflictos, quiénes fueron los actores que desencadenaron la guerra, cuál fue la estructura del rizoma en sí, es decir, las interconexiones que produjeron la estructura y cuál fue el movimiento de los antagonismos en tiempo y espacio durante la GdlXXXa. La consideración de estos cuatro aspectos nos ayudará a entender la analogía propuesta por HyN entre el conflicto del siglo XVII y la guerra que parece se está iniciando en el mundo de hoy.

En relación con la naturaleza de la GdlXXXa hay que tener presente la causa y el fin de la misma porque ello ayuda a entender la puesta en juego y consecuentemente lo que sus principales actores estuvieron dispuestos a conseguir a cualquier costo. En este sentido, se puede afirmar que la GdlXXXa tuvo en principio un carácter confesional pues el referente bélico estuvo constituido por la relación autoridad tradicional vs. otras formas de autoridad que estaban emergiendo y que desembocarían en el estado-nacional moderno, tal como ha sido establecido en sus categorías fundamentales por Weber (1922/1992:180-193).

Pero la religión por sí misma no fue una causa de guerra. La causa de la guerra estuvo relacionada con la constitución de una máquina abstracta[14] constituida por los postulados de la iglesia reformada que ocasionó que la iglesia católica perdiera poder y autoridad en el centro de Europa[15]. Recuperar el poder y la autoridad se convirtió en un fin tanto para Roma como para los Habsburgo. Por otra parte, lograr que el Imperio pasase a ser controlado por la iglesia reformada fue el propósito de la coalición Protestante (Wilson, 2009). Junto con estas causas de antagonismo hubo también la intención del reino de España de implantar las ideas políticas del emperador Carlos I, es decir, la creación de un Imperio Universal Cristiano, siguiendo los siguientes principios: 1) respeto mutuo entre todas las naciones de la cristiandad indiferentemente de la confesión que abrazasen, 2) unidad político-espiritual entre todas las naciones cristianas (Universitas Christiana) y 3) la confederación de todas las naciones cristianas contra los musulmanes (Aldea, 2008:03, Wilson, 2009 y Floristán, 2004:466 )[16].

Estos antagonismos existentes en un plano abstracto o ideológico generaron focos de resistencia y conflicto que fueron interconectándose en la medida en que los que resistían entendían la conveniencia de la oposición para debilitar al adversario. El uso de la expresión plano abstracto[17] se debe a que desde el punto de vista histórico es difícil determinar de forma concreta cómo se exteriorizó la ansiedad, la angustia y el miedo que empujó a los alemanes y al resto de la sociedad europea a una guerra que se convertiría en la práctica en una lucha por el poder. Esta acotación es importante debido al tratamiento filosófico que HyN le han dado a la afección “miedo” como herramienta política (C, 235). Si se considera que el fundamento de la filosofía negriana descansa en la obra de Spinoza y para el autor italiano el objeto de la filosofía spinoziana es liberar a cada uno del temor que se origina de una tristeza[18], entonces, la causa que provocaba miedo en el siglo XVII debería corresponder con una situación opresiva que se manifestaba en la incapacidad del hombre de desplegar su potencia para perseverarse en su existencia. Para HyN es la pobreza (I, 320) y una de sus consecuencias, la soledad (Negri, 2006:255), pero esta soledad se generaba en un contexto signado por un conflicto religioso. Para Bourke la pobreza y sus consecuencias constituyen también una causa de miedo (2006:27-30)[19]. Teniendo presente estos causales, habría que analizar cómo se manifestó el miedo en los actores que participaron en la GdlXXXa y que hicieron que dicho conflicto haya sido catalogado como un conflicto interno y como un conflicto internacional. Nos interesa determinar si se produjo o no una relación simbiótica entre soledad y miedo que den luces a cerca de la naturaleza del citado conflicto. Desde esta perspectiva se tiene lo siguiente:

1.                  Como conflicto interno, el Sacro Imperio Romano Germánico entró en crisis después del advenimiento de la iglesia reformada generando con ello una serie de conflictos confesionales que se extendieron por más de un siglo y cesaron momentáneamente con la denominada Paz de Augsburgo, que garantizó, por breve tiempo, la libertad del culto protestante dentro del imperio (Ibíd.:25)[20]. Esta Paz de Augsburgo fue precaria debido a que, para preservar la unidad del imperio, se permitió que los príncipes pudiesen elegir la confesión que quisiesen (y, de manera general, la de sus súbditos), pero con una cláusula que los obligaba a entregar las propiedades a la iglesia católica en caso de conversión. Consecuentemente, las disputas por la propiedad y la obligación de pagar tributos generaron estados de ansiedad y un miedo focalizado en la posibilidad de empobrecimiento que comenzó a generar tensiones que desembocarían en la guerra[21]. La soledad fue consecuencia: 1.-) de la sensación de indefensión que provocaron las expropiaciones realizadas, y 2.-) del aislamiento que provocó el empobrecimiento en sí mismo. Estas dos situaciones generarían un círculo vicioso del que hizo necesaria la búsqueda de una línea de fuga que convirtiera “el miedo en temor” en el sentido spinoziano del término. Consecuentemente, al miedo a la soledad y la pobreza se le agregaría otro miedo representado por un “otro” identificado por una confesión religiosa que constituía el factor causal de miedo.

2.                      Desde el punto de vista internacional, los Estados que estuvieron implicados en esa guerra fueron: Rusia, las Provincias Unidas de los Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Francia, Inglaterra, Saboya, Transilvania, España, el Papado y Polonia. De igual forma, junto con la GdlXXXa estuvieron aconteciendo otros conflictos bélicos: la guerra hispano-neerlandesa (que involucró de forma indirecta a Inglaterra), la guerra sueco-polaca (que involucró a Dinamarca) y la guerra austro-otomana que involucró a Rusia y Persia (Floristán, 2004:486 y KyH, 1988:217)[22]. La lucha por el poder que representó la internacionalización del conflicto se produjo más que nada para dominar la interface que conectaba la reducción de la posibilidad de empobrecimiento con la forma de vida en la época. Esta lucha por el poder hizo también que junto a la afección del miedo al empobrecimiento y a un “otro” identificado por una confesión religiosa, se agregara otro miedo representado por un “otro” encarnado en un  extranjero.

Teniendo presente la forma en que se desarrollaron los conflictos, la soledad y el miedo sentido de diferentes maneras produjo entonces una serie de conexiones y desconexiones primeramente en el seno del Sacro Imperio Romano Germánico y posteriormente, en toda Europa debido a intereses políticos y afinidades religiosas convergentes y divergentes por lo que desde el plano de la consciencia estos conflictos fueron simultáneos y desde el plano de la acción política se presentaron de manera sucesiva.

La interconexión del conflicto religioso alemán con otros conflictos europeos que produjo un rizoma de guerras se puede explicar entonces en el plano subjetivo por el interés ideológico de imponer en el siglo XVII las ideas centrales de la política exterior de Carlos I mencionada anteriormente y por las disputas por la propiedad de bienes de diferente naturaleza.La forma en que se produjo la interconexión puede ser observada, siguiendo a DyG (2008:26), desde dos ángulos: por la naturaleza de los combatientes, que indica la existencia de un sistema a-centrado y no-significante, y por las acciones políticas instrumentadas por los principales actores en ese conflicto que evidencian que este rizoma de guerra se constituyó, en principio, como una estructura sin orden jerárquico.

En relación con los combatientes: 1) tuvieron diferentes dueños indiferentemente del bando en que combatieron (Parker, 2004:254) lo cual indica la inexistencia de uno o varios centros que diesen cuenta de la presencia de una estructura jerárquica y diferenciada; 2) en general, fueron voluntarios que provenían de diversas fuentes: campesinos, desempleados y delincuentes que lucharon por causas económicas, seguridad, avidez de aventuras, pedido de su señor, etc.; 3) provinieron de diferentes países integrándose a cuerpos armados unificados (1990:90); 4) Los pagos a los soldados, en general, eran dados en especie con lo cual se promovía el saqueo y el robo (Ibíd.:99)[23]; 5) los soldados que actuaron como combatientes irregulares quedaron convertidos en bandoleros y/o merodeadores, con lo cual terminaron haciendo la “guerra por cuenta propia” como Simplicius Simplicissimus y Estebanillo González (Schmitt, 1966:45).

Las acciones políticas realizadas por las principales monarquías que produjeron la interconexión se sintetizan en: 1.-) La realización de operaciones militares en otros escenarios de guerra para impedir el envío de refuerzos (como el bloqueo a Cádiz o la apropiación de San Salvador de Bahía[24]), 2.-) La producción de levantamientos internos en los países involucrados (como por ejemplo las revueltas de portugueses y catalanes en España), 3.-) El establecimiento de alianzas de doble propósito como el caso franco-sueco y en general 4.-) las maniobras diplomáticas para afectar el proceso de toma de decisiones de los oponentes en los diferentes escenarios de conflictos.

Estas acciones políticas orbitaron de acuerdo con la episteme de la época, según Foucault, en el papel que jugó la semejanza como forma que permitía acceder al conocimiento. Esta episteme estaba fundamentada en la superposición de la hermenéutica con la semiología y se caracterizaba por: 1.) La búsqueda del sentido para “sacar a la luz lo que se asemeja” y 2.) La determinación de “la ley de los signos” porque ello permitía “buscar las cosas semejantes” (1968:27-38). Como los caminos de la similitud estaban marcados por una particular idea del mundo, estos pasaban por lo que el autor francés denominó convenientia, aemulatio, analogía y sympathia (Ibíd.) 1.) La convenientia producía encadenamiento en lo cercano y más cercano comunicando movimiento, influencia y pasiones, en nuestro caso, la soledad y el miedo. 2.-) La aemulatio es un espejo y reflejo que genera círculos concéntricos de identificación y confrontación, como los que condujeron a la segunda defenestración de Praga. 3.-) La analogía, superpone la convenientia y la aemulatio generando espacios de irradiación, en nuestro caso políticas, caracterizadas por su reversibilidad y polivalencia. Y 4.) La sympathia producía la asimilación y la identificación y consecuentemente las alianzas y la guerra[25].  

En relación con el movimiento de los antagonismos durante la GdlXXXa donde se expresa la circulación de estados que indica la forma en que estos fueron variando, se puede entender el movimiento desde el punto de vista espacial y temporal.

Desde la perspectiva espacial, se pasó de un conflicto interno en el seno del territorio de los Habsburgo a un conflicto europeo que abarcó no sólo el territorio continental sino los dominios fuera de Europa. El aumento del espacio de conflicto se debió a la imposibilidad de escalar en intensidad en el escenario de guerra europeo y consecuentemente alcanzar un resultado satisfactorio.

Desde la perspectiva temporal, la GdlXXXa y las guerras que se conectaron al conflicto interno alemán se desarrollaron en tiempos diferentes. Esta diferencia estuvo determinada tanto por las diversas actitudes que asumieron los poderes políticos que hicieron la guerra, como por las actitudes de los sujetos que estuvieron afectados o fueron participantes en ella. Así pues hubo entidades políticas cuyas poblaciones estuvieron sujetas temporalmente de manera sucesiva y lineal con referencia a cada Estado en lo concerniente a: período de paz, período de guerra (estado de guerra) y momentos de combate (actos de guerra); y hubo sujetos con vivencias particulares dentro de cada Estado, como el caso de Simplicius Simplicissimus que buscaron sobrevivir a esa guerra a cualquier costo y al margen de ella. En el caso del personaje de la novela de Grimmelshausen, tenemos que su vivencia fue simultánea en relación con la guerra y fue también paralela cuando comenzó su período de aventuras al margen de la misma hasta que desertó definitivamente del citado conflicto.

El tiempo diferente se explica porque la lucha de poderes que significó la GdlXXXa implicaba la noción de tiempo de cada poder político en particular, indiferentemente de la población porque su tiempo estaba subsumido por efecto del dominio de los modos de producción por parte de los Estados. En el caso de los Países Bajos la noción del tiempo político estaba supeditada a la noción de tiempo de los ciudadanos, lo cual representaba una notable diferencia con respecto al resto de las entidades políticas que participaron en los conflictos bélicos. Esta diferencia es la que HyN invocan cuando usan la expresión hacer la guerra contra la guerra, pero, no utilizando como ejemplo la actitud asumida por los neerlandeses puesto que su participación en la GdlXXXa fue esencialmente indirecta (estaban luchando por su independencia). Lo que le interesa destacar a HyN con el ejemplo holandés es la necesidad de evitar que en caso de que ocurriese una insurrección popular como la acaecida en Bohemia en 1618, esta se convierta en una lucha de poderes que ahogue la posibilidad de constituir una democracia global como si pudieron lograrlo los neerlandeses en una pequeña escala en el siglo XVII. Pero, a pesar de haberse interrumpido la tendencia humanista y libertaria que produjo el período renacentista, según HyN, el propósito imperial en el siglo XVII no fue alcanzado debido a la férrea resistencia que opusieron los principados alemanes protestantes y por los nacientes Estados-nacionales europeos. En este sentido faltaría visualizar cuáles son los focos de tensión actuales para entender la naturaleza de conflicto que afecta y afectará a la humanidad en el mundo por venir.

Para HyN la semejanza de la GdlXXXa con el estado de guerra civil global que, según entienden, caracteriza al mundo de hoy parece obedecer a que la superposición y confluencia en un espacio común de múltiples conflictos tienden a producir interconexiones (rizoma de guerra) que se presentan junto con otro tipo de conflicto que involucra a poderes estatales de alcance global que intentan anular la tendencia molecular de producir una democracia (Negri, 2004:68-69)[26]. Desde esta perspectiva, el concepto de Imperio de HyN se asemeja al intento de imponer aquella Monarquía Universal Cristiana, pero bajo los postulados de la razón materializada en redes de normas de alcance global[27]. Ahora bien, como la tendencia imperial pareciera haberse hecho de nuevo presente, el propósito que se han establecido estos autores es “transformar el estado opresivo de guerra permanente… en una guerra de independencia que conduzca finalmente a una autentica paz social” haciendo para ello la guerra contra la guerra (Ibíd.:72).

HyN han afirmado que la guerra hoy en día tiene la forma de red (M, 81-82), debido a que es efecto de un proceso evolutivo en la forma de hacer la guerra[28]. Según ambos autores, el proceso evolutivo de las formas de hacer la guerra ha pasado por: la “revuelta guerrillera”, la conformación de un “ejército popular unificado centralizado”, el establecimiento de un “ejército guerrillero policéntrico” y el desarrollo de una “estructura de red distribuida o de matriz plena” (M, 116). Ambos autores también explican cómo se produce el paso a la revuelta guerrillera, es decir, por intermedio de la indignación, seguida por la desobediencia y la rebelión hasta que se conforma una estructura organizada para la liberación (C, 240-241)[29]. Esta estructura organizada para la liberación a partir del fenómeno de la indignación fue observada en la serie de revueltas políticas ocurridas en el norte de África y se conocen como la primavera árabe[30]. HyN creen al respecto que los grupos antiglobalización ubicados en todo el mundo podrían generar un rizoma de guerras a escala global generando las condiciones objetivas para producir un cambio político. Llama la atención que HyN no hayan expresado abiertamente la posibilidad de conexión de las protestas antiglobalización con otros conflictos como por ejemplo: el palestino, el kurdo, el  afgano, el libanés, el irlandés, el vasco y el colombiano, entre otros, y conflictos interestatales como los presentes en la península coreana, los Balcanes, el cercano y el medio oriente, que reflejan la complejidad política del mundo de hoy y podrían ayudar a comprender mejor, no sólo el paradigma de la GdlXXXa tal como hasta aquí lo hemos presentado, también nos ayudaría a entender cuál sería la estructura de los antagonismos en el mundo de hoy y si esta podría asemejar una red tal como aquí se ha estado analizando[31].

Desde este ángulo una red de guerras de alcance global podría asemejar el rizoma de guerras acaecido en la GdlXXXa siempre y cuando la estructura de la red sea a-centrada, es decir, parta de la acción de diversas entidades políticas que hagan la guerra por diferentes vías y formas como lo han sugerido Qiao y Wang (Q&W) frente a un enemigo que conceptualmente sea común (el Imperio) (1999:275).

 

 

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